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Augusto Ibáñez

FSM

Un nuevo elemento sigue completando el puzle de la tabla periódica

Siempre llama la atención el descubrimiento de un nuevo elemento de la tabla periódica, que configura y explica toda la materia que nos rodea. En realidad, los elementos nuevos no existen en la materia ordinaria, sino que se obtienen en laboratorios de física nuclear y duran muy poco, lo justo para permitir identificarlos.

En concreto, el descubrimiento del elemento 115, publicado esta semana en ‘The Physical Review Letters’, lo han realizado físicos de la universidad sueca de Lund en el centro de investigación GSI (Alemania).

Al bombardear átomos de americio con iones calcio han detectado el espectro de rayos X correspondiente al nuevo elemento, que constituye algo así como su huella dactilar. Estos resultados confirman los datos obtenidos hace diez años en el Instituto Conjunto para la Investigación Nuclear en Dubna, Rusia.

En concreto, el nuevo elemento 115 ya fue anunciado en 2003, aunque el descubrimiento de unos pocos átomos que se desintegran en milésimas de segundo no fue suficiente para que las comisiones de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP) y de la correspondiente de Química (IUPAC) lo aceptaran en la tabla periódica. Ahora un equipo de físicos de la universidad de Lund han confirmado el descubrimiento, según lo publicado esta semana en la revista Physical Review Letters. Al bombardear átomos de americio-243, con 95 protones en su núcleo, con iones calcio-48, con 20 protones, aparece el espectro atómico de un elemento con 115 protones en el núcleo. El nuevo elemento se desintegra rápidamente, pero la radiación X producida durante esa desintegración permite caracterizarlo con precisión.

Lo sorprendente no es solo que se sigan obteniendo nuevos elementos químicos, sino que sean descubrimientos perfectamente descritos y esperados, es decir, que las propiedades de estos elementos se conozcan antes de ser descubiertos.

El mérito de este increíble poder de predicción es de la clasificación periódica de Mendeleiev, que describe la estructura de la corteza atómica de los elementos y, a partir de ella, permite anticipar las propiedades químicas fundamentales y sus compuestos. Así, puede suponerse que el elemento recién descubierto, que ocupa en la tabla la posición de mayor peso atómico en la familia de los nitrogenoideos, tenga algunas propiedades químicas similares a del Bismuto, por ejemplo.

UNUNPENTIUM

Por eso no es raro que el Ununpentium estuviera ya ocupando el hueco 115 en la tabla periódica de mi estudio antes de ser descubierto (junto a otros que también esperan ese momento estelar de salir en los medios). La capacidad de predicción de la tabla de Mendeleiev es tal que es fácil imaginar que, tarde o temprano, nuevos descubrimientos irán completando este sorprendente puzle químico.

Para evitar conflictos con los nombres, los nuevos elementos se nombran provisionalmente de acuerdo a su número atómico -ununpentium por 1, 1 y 5- hasta que se produzca un consenso mundial para darles un nuevo nombre.



escrito el 29 de agosto de 2013 por en El porqué de las cosas,Enseñanza y aprendizaje de la ciencia

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