Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

Smartphones y adolescentes (III). Móviles en las aulas

Un profesor de matemáticas de un centro público me explicó que los móviles forman parte de los recursos del aula. El centro, un instituto tecnológico bien dotado, dispone de una red wifi a la que los alumnos conectan sus smartphones, de modo que pueden navegar por Internet sin coste. “Tienen una aplicación gratuita –me citaba un ejemplo, refiriéndose a Geogebra- y la usamos para cosas como representar las gráficas que salen en la Selectividad. Se familiarizan con ellas y así es más fácil preparar la prueba.”

Esto no es lo habitual. El móvil está prohibido en las aulas de la mayoría de las escuelas, porque se considera un importante distractor. Muchos centros los prohíben en todos los espacios, recreos incluidos, aunque esto genera problemas con las familias, que quieren estar en contacto directo con sus hijos.

Incluso los centros que apuestan más por la tecnología, que han sustituido los libros por contenidos digitales, prohíben el uso del móvil en el aula. Una profesora de uno de estos centros me decía: “¿Cómo le va a interesar venir al colegio, si les pedimos que desconecten completamente de su vida real? Lo que hacen es desconectarse ellos del colegio”.

Pero la prohibición no es muy eficaz. La realidad es que el móvil acompaña permanentemente a los adolescentes en el colegio, y que se las arreglan para enviar mensajes de texto en clase, muchas veces entre compañeros de la misma aula.

Lo razonable sería integrar en el trabajo del aula la tecnología móvil, al servicio de tareas pertinentes y bien diseñadas. Se podría aprovechar didácticamente el hecho de que los móviles constituyen un acceso directo a Internet. Para muchos es el único acceso fuera del centro, porque no tienen ordenador en casa.

Dadas las posibilidades de los móviles inteligentes, su uso en el aula ofrece muchas oportunidades de interacción con los contenidos, así como de colaboración. Si las actividades son relevantes y están bien diseñadas, el móvil aporta una enorme motivación y una conexión con la realidad. El uso del móvil en el aula abriría sus puertas y acercaría la escuela a lo que ocurre en el mundo real. Claro que hablamos de un uso didáctico bien delimitado, orientado a un aprendizaje efectivo.

Es un reto y una clara oportunidad para la escuela, que debería incorporar el uso de los móviles en algunas tareas educativas. El Smartphone podría constituir en el aula un acceso privilegiado a Internet, mucho más sencillo y fiable que netbooks u otros ordenadores de aula y más económico y versátil que una tableta. Por ello los últimos informes Horizon lo señalan como una de las principales tecnologías emergentes en el mundo educativo.



escrito el 1 de enero de 2013 por en General

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