Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

Nos deja Lynn Margulis, una de las grandes

Fue l’enfant terrible (la fille terrible, debería decirse) de la biología. Hace 45 años postuló la hipótesis de que las primeras células eucarióticas -con núcleo- se produjeron a partir de la fusión de bacterias primitivas hace miles de millones de años. Lo polémico no era tanto el proceso de interacción entre dos bacterias como el hecho de que esta hipótesis desafiaba las teorías neodarwinistas, que defendían las mutaciones al azar.

Esta teoría, llamada simbiogénesis, fue ferozmente atacada, aunque hoy forma parte del corpus básico de la biología evolutiva y aparece en todo manual preuniversitario. Lo mismo ocurre con su clasificación de los cinco reinos, presente en cualquier material curricular de Secundaria.

Lynn Margulis, UAM (1998)

Por esta y otras grandes aportaciones recibió en 1998 el doctorado honoris causa por la Autónoma de Madrid, y en 1999 la Medalla Nacional de Ciencia de los Estados Unidos. En realidad recibió una docena de doctorados honoris causa, y fue precisamente durante la ceremonia de nombramiento como Doctora Honoris Causa en la UAM cuando tuve mi primer encuentro con ella. Lynn era jovial y cercana, amante de la divulgación y muy sensible a la enseñanza de las ciencias. Se ofreció a colaborar en el proyecto de vídeos didácticos Ciencia en Acción, que estábamos desarrollando en SM, y colaboró con algunas explicaciones básicas de su teoría orientadas a alumnos de ESO. También nos facilitó una pequeña serie de grabaciones de microorganismos que ella había obtenido en su laboratorio, con ayuda de su hijo Dorion Sagan. Precisamente me referí a una de estas grabaciones en un post publicado en este blog el año pasado (“Colectivos inteligentes con individuos idiotas: la naturaleza ya lo había inventado”).

Margulis fue, además, una de las impulsoras, junto con el químico británico James Lovelock, de la conocida hipótesis Gaia, que asume que la biosfera constituye una especie de sistema que se autorregula. También fue una hipótesis muy polémica, o una hipótesis mal entendida, según explicaba la propia Margulis en un artículo publicado en Profes.net en 2001:

“La hipótesis Gaia ha sido mal interpretada por la comunidad científica. Durante más de 26 años se han estado publicando numerosos estudios que confieren un sólido fundamento al concepto Gaia; sin embargo, muchos de los científicos desconocen esta literatura. […] Según James Lovelock, químico atmosférico británico y padre de la hipótesis, el término Gaia es simplemente ‘una buena palabra de cuatro letras para referirse a la Tierra’, mucho más fácil de decir que ‘sistema cibernético biológico con tendencias homeostáticas’. Su entonces vecino y posterior Premio Nobel de Literatura, William Golding, le sugirió el nombre de Gaia, o lo que es lo mismo, Gea: diosa griega que personifica a la Madre Tierra. A raíz de esta elección, se ha dicho que Gaia es ‘la diosa Tierra’ o que ‘la Tierra es un organismo vivo’. Estas son frases engañosas. Muchos de los trabajos científicos publicados sobre Gaia contienen terminología que ha sido mal interpretada. Por este motivo, queremos hacer constar que rechazamos la analogía de Gaia como un único organismo; básicamente porque ningún organismo vivo se alimenta de sus propios desperdicios ni recicla por sí solo su propia comida. Consideramos que es mucho más apropiado decir que Gaia es un sistema interactivo, cuyos componentes son los organismos. La hipótesis Gaia opta por la fisiología, no por la metafísica.”

Placa en honor a Lynn Margulis, Amherst (MA)

No fue esta la única polémica en la que se vio implicada; otras propuestas muy provocadoras, sobre el virus del SIDA, por ejemplo, generaron mucha controversia en la comunidad científica. Lamentablemente, Lynn falleció el pasado 22 de noviembre, en su casa en Amherst (Massachusetts), como consecuencia de una complicación tras un ictus que sufrió pocos días antes. Tenía 73 años.

En una calle de Amherst, su ciudad natal, hay una placa un tanto borrosa que recoge una frase suya: “Life actually forms and changes its own environment”. La vida no es fruto del azar, sino de la interacción entre los organismos: la vida crea y cambia su propio entorno.

Sin duda, nos ha dejado una de las grandes.



escrito el 25 de noviembre de 2011 por en General

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