Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

Los fumadores no son tan peligrosos como los políticos

Leo en la prensa que Facua ha recibido una avalancha de denuncias contra establecimientos que se saltan la nueva ley antitabaco, hasta el punto de que se han visto desbordados en su planteamiento inicial de trasladar las denuncias a las consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas. Me entristece esa respuesta masiva a tan patética llamada a la delación, alentada desde el mismísimo ministerio de Sanidad, por varios motivos:

Primero, porque ayuda poco a la cohesión social; solo sirve para abrir aún más la brecha entre ciudadanos y alimentar la exclusión. Basta leer los foros de la prensa para ver el nivel de agresividad e insultos entre fumadores y no fumadores (o más bien exfumadores, que son especialmente agresivos contra los que no han seguido sus mismos pasos).

Segundo, porque percibo cierto ensañamiento contra los fumadores, resultado de la insana costumbre de “hacer leña del árbol caído”. ¿No existía ya una norma que obligaba a crear espacios específicos para fumadores? ¿Por qué alimentar el disfrute maquiavélico de machacar aún más al fumador?

Tercero, porque la norma es sesgada y, por tanto, objetivamente injusta. La nueva ley se posiciona al 100% contra el humo del tabaco y excluye completamente otros humos igualmente tóxicos. ¿Cómo debe de sentirse un fumador al que alejan como apestado por los humos que produce con su pitillo cuando le obligas a respirar los humos nocivos producidos por otros, por ejemplo con sus vehículos? ¿No existe un claro desamparo?

Podría argumentarse que el humo del cigarrillo es singularmente tóxico, pero objetivamente no lo es más que otros gases producidos por la actividad humana. Permítanme revisarlo en dos lejanas experiencias:

  • Recuerdo viajes de avión, hace más de una década, en que se podía fumar a partir de una determinada fila. Para los viajeros de atrás era un suplicio aguantar a los de las filas delanteras que se iban a la zona de cola para echar un pitillo, pero no se conocen víctimas mortales inmediatas por este motivo. Sin embargo, si en uno de esos vuelos se hubiera producido una filtración que introdujera en la cabina los gases de la combustión de los motores, todo el pasaje hubiera muerto en poco tiempo.
  • También recuerdo haber viajado en autobuses donde mucha gente fumaba, sin que se produjeran víctimas inmediatas. Pero si el tubo de escape se hubiera introducido en el interior del autobús, pocos habrían sobrevivido a un viaje largo. No es una hipótesis; los nazis ya probaron esta forma de exterminio, con camiones cerrados en los que hacían entrar los gases de escape.

Se conocen muertes por intoxicación de personas que dejaron el coche encendido en un garaje cerrado, pero no hay noticias similares procedentes de garitos apestados de humo de cigarrillos. Desde luego, basta con respirar el humo del tubo de escape para producir víctimas mortales, algo que no ocurre de forma inmediata por muchos cigarrillos que fume la gente de tu alrededor. Es decir, a efectos prácticos parece más peligroso el humo de un motor de combustión que el de varios pitillos. De modo que un peatón que además sea fumador estaría moralmente autorizado a decir: “Bien, acepto dejar de fumar pero no me obliguen a respirar los humos igualmente nocivos producidos por otros”.

De hecho, la toxicidad de esos gases no es un asunto menor. No es solo el monóxido de carbono, ni los óxidos de nitrógeno, ni los humos. Hay que añadir los gases orgánicos no quemados y, especialmente, algunos componentes aromáticos altamente cancerígenos que se utilizan en algunas mezclas antidetonantes (en sustitución del nocivo tetraetilplomo). ¿Qué pasa con esos gases cuando no son destruidos por deficiencias en el proceso? ¿Qué pasa cuando el catalizador que debe acabar con los restos se envenene y deje de ejercer su función? Recuerdo que cuando surgió la gasolina sin plomo, subvencionada para forzar el cambio, un vecino me explicó que muchos talleres te ajustaban la combustión para que el vehículo antiguo, sin catalizador, pudiera gastar gasolina sin plomo, mucho más barata. “Todo el mundo lo hace”, me aseguraba. Claro que al no disponer de catalizador los peligrosos residuos cancerígenos salían directamente a la atmósfera. Pero, ¿a quién le importaba esto? Desde luego no a aquel vecino que, sin embargo, odiaba el humo del tabaco (me lo imagino regodeándose con la nueva ley).

La ampliación del ámbito coercitivo no era necesaria para proteger al no fumador, que ya disponía de espacios libres de humo, pero se ampara en la protección de los empleados que atienden los lugares para fumadores. La idea está bien, pero seamos consecuentes: ¿Vamos a prohibir, en consonancia, que circulen autobuses por las ciudades para proteger a los policías municipales que deben pasar el día en la calle? ¿O a prohibir la entrada de coches en los aparcamientos subterráneos para proteger a los vigilantes? Perdón por estas caricaturas, pero a veces hay que llevar las cuestiones al absurdo para expresarlas mejor.

Había olvidado decir que NO soy fumador, pero me inquieta este tipo de medidas tan radicales (y discrecionales, a la vista de otros temas graves sobre los que no se actúa igual) ante la sospecha de que me alcancen tarde o temprano. “Si no es esta, podría ser la siguiente. ¡Qué mal rollo ver que ponen tanta energía (autoridad) en esta insignificancia!”.



escrito el 4 de Enero de 2011 por en General

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13 Comentarios en Los fumadores no son tan peligrosos como los políticos

  1. ChemaHoyos | 04-01-2011 a las 13:50 | Denunciar Comentario
    1

    Si el Gobierno se preocupara realmente por la salud de los ciudadanos habría ilegalizado el tabaco. Ni más ni menos. Pero claro, no se pueden permitir perder lo que recaudan por impuestos indirectos ni pisar más callos.

    Hay otros “humos” que se pueden eliminar y hay tecnología para ello, pero esos lobbys son muy poderosos y nadie quiere montar jaleo.

    Desengañémonos, los Gobiernos ya no pintan nada en el mundo. Son las empresas las que rigen nuestras vidas.

  2. alambique | 04-01-2011 a las 14:01 | Denunciar Comentario
    2

    Sí, de acuerdo en que los políticos hacen el caldo gordo a esas grandes multinacionales, pero como chivo expiatorio han elegido a los fumadores para que sea el blanco de todos los ataques. De momento les va bien. Todo el mundo dispara contra el fumador.

  3. J. M. Mazón | 05-01-2011 a las 10:15 | Denunciar Comentario
    3

    Voy a disentir por una vez de la opinión del autor de este blog.
    1. Efectivamente, el humo del cigarrillo no es más nocivo que otros (incluso lo es menos), con la diferencia de que es originado por una actividad, podría decirse “hedonista”, que es un fin en sí misma (fumar), a diferencia de otros humos que son consecuencia de procesos necesarios, por el momento, para el funcionamiento de la sociedad que nos ha tocado vivir (por ejemplo, los generados por transportes colectivos o plantas de producción energética).
    2. Que los no fumadores ya contaban con espacios libres de humos no es en absoluto cierto, al menos en lo que respecta a los locales de hostelería y ocio nocturno, donde la entrada en funcionamiento de una norma mal concebida y peor aplicada (la ley de 2006) no cambió un ápice la situación de los no fumadores.
    3. Por último, si se ha regulado el uso de otras drogas legales por los perjuicios que puede acarrear para el resto de los ciudadanos (por ejemplo, la combinación alcohol-conducción) y todos estamos de acuerdo en que esto es positivo, ¿qué diferencia existe en el caso del tabaco, que nos enfada tanto?
    4. Olvidaba decir que yo sí soy fumadora.
    Gracias, un saludo

  4. alambique | 05-01-2011 a las 11:44 | Denunciar Comentario
    4

    Pues sí, fumar es una actividad hedonista -como tomar alcohol, por citar drogas legales-, y debe ser regulada para que ocasione la menor molestia posible a los demás ciudadanos. Pero sin pasarse, por favor. Porque también es hedonista la elección de grandes vehículos todoterreno para moverse en la ciudad, a pesar de su elevado consumo energético y de recursos. E incluso lo es optar por casas unifamiliares (que según UNICEF tienen un coste medioambiental muy superior a los grandes bloques de viviendas), que además suelen estar necesariamente muy alejadas del centro y exigen, por tanto, disponer de transporte privado (“the American way of life”). Y estas opciones hedonistas también “molestan”, en forma de contaminación atmosférica, de invadir el campo con vías de locomoción, de tráfico… Lo que no es válido es elegir una actividad como chivo expiatorio, convertirla en blanco de todos los ataques, y eso es lo que creo que está pasando con los fumadores. Este reduccionismo me parece injusto y, además, tiene un toque discrecional, por lo que lo que hoy afecta a los fumadores podría volverse contra cualquier otro colectivo en el futuro.

  5. alambique | 05-01-2011 a las 19:14 | Denunciar Comentario
    5

    ¡Vaya! El País de hoy se hace eco en portada de un importante estudio que demuestra la correlación directa entre las partículas en suspensión PM2,5 (llamadas así porque miden menos de 2,5 micras de diámetro) generadas por los motores diésel con la mortalidad por enfermedades del sistema circulatorio. Algunas perlas del artículo: “La contaminación es un factor de riesgo cardiovascular muy importante”; “La inhalación de gases contaminantes favorece la coagulabilidad de la sangre”; “Las personas que habitan en lugares próximos a una carretera muy transitada sufren un deterioro de las arterias el doble de rápido de las que viven en zonas menos contaminadas”. También dicen que se puede prevenir: “Las autoridades deben saber que si mejora la calidad del aire tendremos menos muertes”. A ver si los políticos pierden esa fijación contra los fumadores y se preocupan de las cosas serias. http://www.elpais.com/articulo/madrid/contaminacion/motores/diesel/eleva/mortalidad/Madrid/elpepusoc/20110105elpmad_1/Tes

  6. Jose | 19-01-2011 a las 23:13 | Denunciar Comentario
    6

    Qué sociedad tan pobre conformamos. Que a un intelectual, como es el autor de este blog, se le diga que el humo del tabaco es consecuencia del placer de unos cuantos, no así el de los vehículos como medio de transporte y consecuencia directa de toda una sociedad, y que éste diga que también es hedonista tener un determinado tipo de vehículo o de vivienda, me parece muy triste. Comparar la prohibición de que un señor o señora me haga fumar pasivamente en un lugar público con la prohibición de comprar coches que contaminen menos y la prohibición de vivir en ciertos lugares. Increíble.

    Patética, la sociedad en la que vivimos. Aunque no sé de qué me sorprendo, pues cuando prohibieron las corridas en Cataluña los hubo que dijeron que si se tenía en cuenta el sufrimiento del toro también tendría que tenerse en cuenta el sufrimiento de los peces en la pesca por los anzuelos utilizados en la misma. Que debíamos ser coherentes.

    Aquí se cita el ensañamiento o hacer leña del árbol caído con respecto a los fumadores, en esta misma línea, los hay que dicen que las consecuencias de la ley son como la yihad. Sí, sí, como la guerra santa de los musulmanes.

    http://www.abc.es/blogs/carlos-herrera/public/post/la-ley-antitabaco-y-el-yihadismo–7615.asp

    Lo dicho, somos una sociedad muy pobre. El debate de estas cuestiones así lo pone de manifiesto.

  7. alambique | 20-01-2011 a las 6:50 | Denunciar Comentario
    7

    Un portal que se llama “Aprender a pensar” es, entiendo, un campo de entrenamiento de la reflexión. Y la reflexión obliga a mirar las cosas desde distintos puntos de vista, incluso alejándose de lo previsible hasta ser rayana en la caricatura. No es tanto para sentar cátedra ni para definir una verdad, siempre poliédrica, como para estimular un pensamiento crítico, antitético, que cuestiona sistemáticamente el sentido común. Si se mira así, cualquier analogía puede enriquecer el pensamiento, aunque es cierto que recurrir a la yihad suena rarito, más allá de comparar churras con merinas.

    Dice usted: “Comparar la prohibición de que un señor o señora me haga fumar pasivamente en un lugar público con la prohibición de comprar coches que contaminen menos y la prohibición de vivir en ciertos lugares. Increíble.” No es exactamente así. Más bien sería: “Comparar la prohibición de que me hagan fumar pasivamente en un lugar público con la prohibición de que hagan respirar pasivamente los humos de un vehículo excesivamente contaminante”.

    Que el humo de los fumadores puede vulnerar los derechos de los otros es evidente, y por ello es razonable tomar medidas. Pero hay otros “humos” tan dañinos o más para el resto de los ciudadanos (véase el comentario 5 a este post), y también hay que ponerles coto, al menos con un tratamiento equivalente al que se haga con el tabaco. Imagine que todos los ciudadanos de una gran ciudad decidieran sustituir sus coches por pesados camiones, dedicados tan solo al uso personal. El aire de la ciudad se haría irrespirable, incluso para los ciudadanos que no tuvieran un vehículo privado. ¿No merecerían una protección equivalente a la de los no fumadores?

    Utilizar un vehículo de enorme peso y cilindrada (estos tanques modernos que llenan las ciudades) genera un sobrecoste ambiental enorme, como lo generaría la decisión personal de sustituir las calderas de gas por calderas de carbón en las viviendas.

    Se fuma por una decisión personal, supongo, y se elige un vehículo o un modelo de vida mucho más contaminante que otro también por decisión personal, que a veces no tiene nada que ver con las necesidades básicas. (Recomiendo en este sentido la obra “Tiempos líquidos” de Zygmunt Barman, en Tusquets, donde se hace una aproximación sociológica muy interesante a este fenómeno). Ambas son decisiones individualistas, de innecesario impacto contra el medioambiente y contra los demás ciudadanos. ¿Es aceptable que los políticos se ensañen solo con una y sean tan permisivos con las demás?

  8. Jose | 20-01-2011 a las 15:33 | Denunciar Comentario
    8

    Gran reflexión sin duda la del primer párrafo. No seré yo quien le ponga cortapisas al aprendizaje, ni al pensamiento. No sé si mis palabras “suenan a cátedra”, espero que no, pues estoy siempre dispuesto a aprender y rectificar. Y sí, en su segundo párrafo tiene usted toda la razón, me equivoqué al pronunciarme sobre los todoterreno, quise decir exactamente lo que usted me rectifica.

    Lo que no termino de entender es cómo una persona de cierta talla intelectual como usted, “compara” ambos humos. No lo entiendo. Podría, y puedo entender de hecho, que dicho comentario viniese de gente “de a pie, que no quiere aprender a pensar”, gente que no se detiene a pensar si están en lo correcto o no, gente que se queda en un simple análisis. Que los todoterreno suponen un mayor coste energético y que vivir en un determinada localización puede suponer mayor coste mediambiental, nadie lo pone en duda. Pero “unir” o hacer “coherente” ambas prohibiciones es (bajo mi punto de vista) un sinsentido, pues puestos a regular comportamientos o circunstancias dañinas deberíamos prohibir la contaminación atmosférica. Y en esa línea, el humo del tabaco, los todoterreno, determinadas viviendas, el daño a la atmósfera y un largo y absurdo etcétera deberían ser prohibidas.

    Además, citar “posibles” ejemplos de que la población de toda una ciudad elija moverse por la misma en camión para “justificar” de algún modo que estamos cometiendo una injusticia al prohibir el humo del tabaco y no el de los camiones, me parece (sin ánimo de ofenderle) ridículo, fuera de contexto.

    “… ¿Es aceptable que los políticos se ensañen solo con una y sean tan permisivos con las demás? …”

    ¿Es aceptable cargarse la economía prohibiendo los humos de los motores y los de las fábricas porque, al igual que el humo del tabaco, perjudica la salud de las personas?

    ¿Es aceptable que se vulneren los derechos de los no fumadores por las consecuencias económicas que acarrearían la prohibición del humo de los vehículos?

    “… Este reduccionismo me parece injusto y, además, tiene un toque discrecional, por lo que lo que hoy afecta a los fumadores podría volverse contra cualquier otro colectivo en el futuro …”.

    Mi profesor de Historia de la medicina contó en clase (no sé si será cierto o no) que cuando Galileo propuso que la tierra no era el centro del universo la autoridad papal se oponía por una gravísima cuestión de fondo. ¿Qué iba a ser lo siguiente que iban a demostrar?

  9. alambique | 20-01-2011 a las 22:37 | Denunciar Comentario
    9

    Pues sí, lo reconozco; seguramente sea poco lógico conectar el humo del tabaco con el de los vehículos, o con los “humos” colaterales que se derivan de una mala gestión medioambiental. Pero una cosa es la significatividad lógica, diría un pedagogo, y otra la psicológica, que conecta con los organizadores previos de cada uno, con los preconceptos, con la experiencia vital. En ese sentido, la comparación no carece de significatividad. Segurtamente, lo que para usted no es significativo y, por tanto, resulta “ridículo” (entiendo que bajo el prisma de la “sign. lógica”) para mí lo es, y mucho (“sign. psicológica”).

    Me explico. No soy fumador -y me molesta, como es lógico, el humo de los demás-, pero tengo un vehículo privado -que utilizo tanto para ocio como para negocio- y siempre he pensado en el evidente impacto negativo sobre los que me rodean. También yo produzco malos humos.

    Hablando de malos humos, no es peor el de un cigarro que el de mi vehículo. Y por mucha lógica que se ponga no se puede justificar el del coche solo con la excusa de que va asociado a la actividad económica. De hecho, hay cada vez más ciudades donde solo se permite que cada día circulen vehículos con un tipo de matrícula, para reducir la contaminación. Sao Paulo es un ejemplo (llaman rodicio a este sistema). Sin embargo, en Sao Paulo he visto fumar a la gente en lugares públicos. ¿Cómo no se habrán dado cuenta los brasileiros de lo equivocados que están? ¿Y los alemanes, que impiden entrar en el centro de algunas ciudades a vehículos muy contaminantes o sin catalizador? ¿Por qué no dejan en paz al conductor, como nosotros?

    Ahora sin ironías. Siempre me ha inquietado que se apliquen normas muy estrictas en un ámbito concreto cuando se actúa con laxitud en otros igual de relevantes. Personalmente me beneficia en este caso, pero me suena a arbitrariedad y sé que tras una norma excesiva que hoy afecta a otros mañana puede venir otra, igual de excesiva, que me afecte a mí. Por tanto, no me gusta nada el exceso de celo solo contra fumadores; prefiero normas razonables que nos afecten a todos de forma más equitativa.

  10. Jose | 21-01-2011 a las 18:09 | Denunciar Comentario
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    Puedo aceptar esa significación psicológica, esa experiencia vital que todo ser humano percibe y transmite, y que de algún modo hace concluir que ambos humos son dañinos y sin embargo nos encolerizamos con unos y hacemos la vista gorda con otros. Nuestra psique (tendiendo en cuenta lo distintos que somos entre nosotros) lo percibe como injusto. Pero siendo esto cierto, siendo esto una “injusticia” al menos aparentemente, no deja de ser cierto que el humo de los vehículos es consecuencia del funcionamiento de una sociedad, y que arremeter contra este último tipo de humo (con la misma contundencia y agresividad que se hace contra el del tabaco) traería consigo consecuencias muy negativas. No podemos enarbolar la bandera “de lo justo” así sin más, sin pararnos a pensar en cómo está organizado el sistema y las consecuencias que tendría la medida. La actividad económica y el uso de determinados medios de transporte no es una excusa bajo mi punto de vista, es una razón importante a tener en cuenta.

    Lo que acabo de decir no contradice en ningún aspecto en apoyar la idea de que se reduzca el tránsito de ciertos vehículos en las ciudades para que haya una menor contaminación. No estoy en contra de tales medidas, mi crítica se centra en el hecho (absurdo a mi parecer) de comparar los dos tipos de humo y exigir el mismo abordaje en ambos. Por supuesto que estoy a favor de reducir la contaminación, es más, aunque es otro debate, por lo que leo creo que necesitamos algún tipo de revolución energética, un cambio, pues se antoja poco sostenible el actual sistema.

    Brasileños y alemanes. En España, en determinados centros urbanos se prohíbe la circulación de ciertos vehículos y aunque no puedo darle ningún dato concreto, creo que hay localidades en las que se tiene previsto prohibir su paso por algunos lugares haciéndolos así peatonales. En cualquier caso, desconozco el debate en Alemania en torno al tabaco, pero estoy seguro que no será tan ‘barriobajero’ como el que estamos asistiendo en España.

    Por último, yo no percibo ese exceso que usted nombra en su último párrafo, pero respeto su opinión. Veo esta norma como algo natural, que los fumadores fumen, pero que lo hagan en lugares lo suficientemente privados como para no perjudicar a los que no fuman.

  11. alambique | 22-01-2011 a las 7:56 | Denunciar Comentario
    11

    Totalmente de acuerdo en lo de debate barriobajero en torno al tabaco. Es una pena ante una norma más o menos discutible se genere, en vez de un debate sano y sosegado como el que ahora mantenenos, una discusión crispada que encanalla a la ciudadanía y daña la cohesión social. Tengo la sensación de que los que se ensañan así contra los fumadores, viéndose fuera del alcance de la norma, actuarían con algo más de empatía si vieran que también ellos pueden ser “víctimas” de normas futuras, tan razonables o más que la que controla el tabaco. En realidad no tengo nada contra la ley antitabaco –de hecho me beneficia como fumador pasivo que soy- pero no me gustan las normas muy estrictas con solo un sector, porque como demuestran los hechos, encanallan el debate público y debilitan la cohesión social.

    Y en cuanto a la idea de que “la actividad económica no es una excusa sino una razón” que justificaría esos otros “malos humos”, ni puedo compartirla ni me parece defendible. Desde los estudios sobre “los límites del crecimiento” en los 60, ya se veía que una política medioambiental inexistente o demasiado permisiva acabaría dañando la propia actividad económica. No solo se trata de proteger al planeta o de entregar a nuestros hijos un mundo igual o mejor que el que recibimos, sino de proteger la salud y el futuro de los propios ciudadanos.

    Permítame citar un caso concreto, menor pero personal. Hace tiempo (más de dos décadas), desarrollaba cada año con mis alumnos un estudio medioambiental del centro de Madrid. Medíamos diversos parámetros, pero especialmente los humos (partículas en suspensión) y los óxidos de azufre, implicados en la lluvia ácida. Los datos que recogíamos durante el invierno eran escalofriantes: muchos días se superaban los límites de emergencia, como consecuencia, principalmente, de las numerosas calderas de carbón de las viviendas. Afortunadamente, el ayuntamiento era consciente del problema y forzó la sustitución de esas calderas por otras de fuel o de gas natural, mucho más eficientes y limpias. La consecuencia es que, varias décadas después, el aire de Madrid es mucho más respirable, a pesar de que se haya multiplicado llamativamente la actividad económica. Estoy seguro de que hoy no se permitiría quemar carbón en las calefacciones del centro de Madrid, ni siquiera aunque el combustible fuera gratis. Como decía Serge Latouche en un reciente reportaje de tv: “Quien crea que un crecimiento ilimitado es compatible con un planeta limitado es un loco… o un economista”.

    Como sugiere en su último comentario la economía debe ser sostenible y, añado, eso requiere mucho empeño político, tanto como el demostrado contra el tabaco. Gracias por debatir.

  12. jose miguel | 29-07-2011 a las 17:59 | Denunciar Comentario
    12

    leei todo tu comentario y me parese muy bueno me vi afectado por esa ley antitabaco que es en su totalidad absurda te felicito por lo escrito anteriomente

  13. Leonardo Faican | 02-02-2012 a las 17:56 | Denunciar Comentario
    13

    Que bien traído el ejemplo del autor de este blog. (soy fumador ocasional). ¿Quien de ustedes, personas de sano juicio, han escuchado, en algun medio de comunicación ya sea escrito o hablado, que TAL PERSONA ha muerto en un bar como consecuencia de inhalar activa o pasivamente el humo de tabaco? Y ¿si saben que unos cuantos minutos del humo de un motor es suficiente para fulminar a varias personas en un ambiente cerrado?
    No es necesario elucubrar tanto sobre la psique o lo estructural de los silogismos. Simplemente, como ha sido manejado el mundo, los poderosos son intocables (hablo de las transnacionales del automovil y la industria) . Y claro los adictos a sus productos los defienden. Desde luego, también los defienden políticos salen en su defensa; y más aun, seudo investigadores comprados por estas empresas, realizan “Sesudas” investigaciones y atacan con premeditación y alevosía a lo más débil de la cadena de ADICTOS: LOS FUMADORES, que deben ser los mártires que se carguen con los pecados de las grandes fariseos de la industria automotriz y su cola de adictos.(La sociedad que ya no quiere piernas sino ruedas)

    Con un saldo de ironía, concluiré diciendo que: “Las nazi-dictatoriales políticas socio-ambientales fueron teledirijidas contra los fumadores; porque los pobres YA NO TIENEN NI PULMONES para protestar a grito herido, contra semejante infamia”
    SALU2 A TO2

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