Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

La mujer como elemento indispensable… para la inteligencia colectiva

Sí, ya sé, es un remedo de paráfrasis, bastante simplista, de aquel loco divertimento de Jardiel -“La mujer como elemento indispensable para la respiración”- por lo que pido disculpas, pero es a la vez un título pertinente para sintetizar lo que viene a continuación, que es bastante serio, créanme.

A primeros de este año se abrió un interesante debate en Aprender a pensar en torno al artículo de The Gray MattersLa gente es idiota; los grupos de gente no”, que apuntaba hacia el concepto de la inteligencia colectiva. En la misma línea escribí entonces, también en este portal, el artículo “Colectivos inteligentes con individuos idiotas: la naturaleza ya lo había inventado”, donde presentaba un curiosísimo caso de inteligencia colectiva en unos mohos ameboides unicelulares, y acababa con una provocación y una hipótesis:

“¿Imaginan lo que podrían lograr los seres humanos, infinitamente más inteligentes que una ameba, si fueran capaces de imitar un comportamiento similar? Probablemente, cuanto mayor es la inteligencia individual más difícil es crear una inteligencia colectiva, porque esto requiere sacrificios extremos que son incompatibles con un individualismo sobrevalorado.”

Sin embargo, debo reconocer que al aventurar que la inteligencia individual iba en detrimento de la inteligencia grupal -¿qué otra cosa podría decir ante ese comportamiento tan inteligente de las amebas?-, me precipité claramente. Rectifico gustoso tras leer esta mañana el artículo “Demostrada la existencia de la inteligencia colectiva” –de título bastante más impreciso, por cierto, que el de este post– que recoge las conclusiones de un trabajo de investigación del MIT, donde se pone de manifiesto que la inteligencia individual no influye en la grupal, ni para bien ni para mal.

En la investigación a que se refiere el artículo se propusieron diferentes tareas a unas setecientas personas, y se midió su rendimiento al resolverlas de forma grupal y de forma individual. Los investigadores detectaron mejoras significativas en el rendimiento de los grupos, que se tomaron como medida de la inteligencia colectiva. Ya se ve que llamamos inteligencia grupal o colectiva al fenómeno que se presenta cuando el rendimiento del grupo supera las capacidades cognitivas individuales de cada uno de sus miembros, algo muy claro en el ejemplo de las amebas sociales al que antes hacía alusión.

La investigación deja claro que lo que influye fuertemente en la inteligencia grupal es lo que llaman “sensibilidad social” de los miembros del equipo, es decir, la flexibilidad para aceptar las tareas y para que todos tengan oportunidad de aplicar sus competencias al reto propuesto. Por tanto, la inteligencia social no está reñida con la inteligencia individual, sino con la dominancia, el individualismo y la resistencia a cooperar.

Los grupos con más inteligencia colectiva son los que presentan una mayor capacidad entre sus miembros para percibir las emociones del resto. Y sociológicamente hablando, ¿qué colectivo de personas tiene más capacidad para percibir las emociones de los demás? Pues sí, las mujeres. De modo que la inteligencia colectiva de un grupo debería correlacionarse positivamente con el número de mujeres presentes en él.

Y así es. Los investigadores del MIT comprobaron que los grupos que contaban con un mayor número de mujeres demostraron tener una mayor sensibilidad social y, en consecuencia, una mayor inteligencia colectiva, en comparación con los grupos con menos mujeres. De modo que los datos confirmaron que el nivel de inteligencia colectiva de un grupo se correlacionaba claramente con la proporción de mujeres en el mismo.

De esta investigación se derivan aplicaciones inmediatas para las organizaciones. Para aumentar en ellas la inteligencia colectiva los investigadores proponen cambiar a los miembros excesivamente dominantes o enseñar a los equipos mejores formas de interacción. Claro que evitan decir lo obvio, y es que para mejorar la inteligencia colectiva hay que favorecer e impulsar la presencia de mujeres en los equipos.

¿Era necesaria una compleja investigación del MIT para concluir esta obviedad? Pues sí, porque aunque todo individuo dotado de un mínimo de objetividad y sentido crítico intuyera la gran aportación de la mujer a la inteligencia grupal, clave en cualquier organización, la tesis adquiere mucho más alcance tras ser corroborada por los datos experimentales.



escrito el 12 de octubre de 2010 por en El porqué de las cosas,General,Tendencias

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5 Comentarios en La mujer como elemento indispensable… para la inteligencia colectiva

  1. Hipatia | 13-10-2010 a las 14:59 | Denunciar Comentario
    1

    La cuestión es si la sensibilidad social es innata en la mujer o es una conducta a aprendida que podría extenderse al hombre.

  2. Jose | 13-10-2010 a las 18:30 | Denunciar Comentario
    2

    En aquel interesante debate me negaba yo en cierta medida a admitir que la (democrática) decisión de un grupo fuese “mejor” que aquella que pertenece a una persona que conoce con exactitud el problema; el ejemplo concreto era el cambio climático y los científicos que lo estudian, en detrimento, de los políticos y demás gente que opina al respecto. Con el estudio que citas, representando la inclusión de la mujer una consecuencia de mayor heterogeneidad en el grupo y también la última entrada que escribieron al respecto The Gray Matters mostrando el porqué se produce, he de admitir que andaba yo equivocado.

    No encuentro lógico que algunas decisiones se tomen de forma consensuada o democrática, pienso que sería mejor que decidiesen aquellos que saben, pero por lo visto es menos eficaz. Tendré que cambiar de parecer.

    Un saludo.

  3. alambique | 13-10-2010 a las 20:23 | Denunciar Comentario
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    Muy buena observación, Hipatia. Se sabe que las hormonas sexuales modifican el cerebro y configuran visiones distintas del mundo, pero también se sabe que la educación tiene mucho que aportar (Cajal decía que cada hombre es el constructor de su propio cerebro). Por tanto, sospecho que tanto lo innato y como lo aprendido tendrán su peso en la sensibilidad social.

    Aunque el sexo tenga su importancia, por la presión hormonal sobre el cerebro, también la tiene la educación, como lo demuestra que haya mujeres muy dominantes y hombres muy empáticos (“muy femeninos”, diríamos). Podríamos decir, quizás, que “mujer se nace pero la femineidad se hace”. Y esa victoria posible de la educación contra el determinismo hormonal deben conocerla los varones, porque todos ganaremos con una sociedad “más femenina” (en términos de sensibilidad social, se entiende).

  4. Hernán | 02-09-2017 a las 7:25 | Denunciar Comentario
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    Debo recordar los tipos de errores: errores que no admiten tratamiento matemático, error aleatorio, y error sistemático, que aplican a los errores relacionados a mediciones sin olvidar que en los errores mencionados es posible deteminar lo que podría llamar subtipos de errores, claro que se los sigue llamando errores, por ejemplo error instrumental, error de paralelaje, etc.

    En las clases que dicto me gusta hacer un experimento en aula, y es pedir a los estudiantes que intenten adivinar mi edad, los valores aventurados se anotan en la pizarra y con 10 valores por lo general se hace el cálculo, y a pesar de que los bromistas dien 15 años, y hasta 100 años, el promedio de las mediciones tiene normalmente un error de solo 1%, lo que lleva a los alumnos a preguntar, profesor como lo hace, otros ponen cara de susto.
    Hay experimentos que se ven por ejemplo en youtubve donde se les pide a varias personas estimar la cantidad de bolitas en un anfora, luego promediando dan un valor con un error sorprendentemente bajo.
    Creo que las personas participantes en esos experimentos inicialmente en forma similar a mis estudiantes no estar´pan interesados en dar una estimación correcta, en especial los varones, así que es lógico pensar que la varianza de sus respuestas será mayor, no hay referencia en lo dicho en la noticia que comento que permita estar seguro de la ausencia de sesgos.
    Por otro lado la inteligencia intuitiva, intuyo que basada en el seguimiento de las lineas de causalidad relacionadas al valor más probable, es demandada basicamente cuando los recursos cognitivos comienzan a escasear, ya sea por falta de infomación, por dificultad de procedimientos, por falta de tiempo, mientras que la capacidad de profundización y el seguimiento de procesos permiten resultados más precisos, y además más exactos en un cerebro más grande analizando con todo lo demás constante, por varias razones, más grande implica más distancia y por ende mas tiempo de procesamiento, la capacidad de recursos invita a usarlos, y si se prefiere resultados aleatorios o seguros, se debe preferir la seguridad, lo que nos lleva a cosiderar independiente las principales lineas posibles de suceso, proceso que de hecho es más lento, pero por su propia naturaleza debe ser más seguro.

  5. Hernán | 02-09-2017 a las 7:30 | Denunciar Comentario
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    CAbe pregutar ¿Por qué, algunas profesiones de predominancia femenina, no logran la calidad que alguna vez parecieron tener como por ejemplo la educación?, el disponer de una buena precisión no nos garantiza la exactitud, ni nos libra de los errores de nivel superior al que trabajamos.

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