Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

Por fin, unos argumentos de nivel en el debate sobre el aborto

Gratificante por su claridad y honestidad el artículo de José Bono en el País: “Aborto, ni derecho ni obligación”. Se echaba de menos este nivel de profundización en un debate trivializado, traído y llevado por eslóganes e ideologías. Extraigo cuatro párrafos muy significativos:

Se diga lo que se diga, sabemos con certeza que el feto no es un órgano propio de la mujer, sino una realidad distinta de la mujer gestante. El feto es más un “alguien” que un “algo”.  […] Tengo la convicción de que en el seno materno se alberga una vida humana en formación que es digna de protección. Estamos ante un valor constitucional.

Como dice el profesor Peces-Barba, “el aborto es siempre un mal porque acaba con un germen de vida y se rompe una línea biológica natural… -pero la ley lo regula- porque ponderando los bienes y los males en juego considera que puede haber otros males mayores”. (La democracia en España, página 193).

El aborto no es un bien ni un derecho. En el núcleo de mis convicciones éticas y religiosas está la defensa de la vida y el amparo al más débil, valores que son patrimonio de la tradición humanista y progresista española. […] No es un derecho porque como dice Peces-Barba “los derechos se basan y buscan bienes, nunca males” y, además, porque la vida prenatal es un bien jurídico constitucionalmente protegido.

La despenalización de 1985 ha dado cobertura, por su ambigüedad, a un excesivo número de abortos: 115.812, sólo en 2008. Más aún, la falta de limitación temporal del tercer supuesto, el de la salud psíquica, bajo el cual se ha producido el 97% de los abortos, ha provocado abusos escandalosos. […] El nuevo proyecto de ley debe servir para reducir el número de embarazos no deseados que conducen al aborto y también para garantizar mejor la protección del nasciturus y mejorar las garantías jurídicas para las mujeres que deciden interrumpir su embarazo.

Por las mismas fechas, J. A. Marina denunciaba, en Zaragoza, la superficialidad espantosa con que se está tratando el tema del aborto:

Hay que plantear el asunto señalando que el aborto es malo y por eso debemos hacer todo lo posible para que no suceda. […] No obstante, no podemos zanjar la cuestión diciendo sin más que es malo y condenándolo, sino que hay que establecer una educación sexual más amplía; enseñar los métodos anticonceptivos y la responsabilidad a la gente joven en las relaciones sexuales y ayudar a las personas que han quedado embarazadas sin quererlo.

Ambos enfoques -el de Bono y el de Marina- son distintos pero irrebatibles, aportan riqueza al debate y son formas adecuadas de estimular el pensamiento social, muy alejadas de ese enfoque de eslóganes y fanatismos al que desgraciadamente estamos tan acostumbrados.



escrito el 10 de diciembre de 2009 por en El porqué de las cosas


1 Comentario en Por fin, unos argumentos de nivel en el debate sobre el aborto

  1. alambique | 11-05-2010 a las 9:15 | Denunciar Comentario
    1

    Su comentario mezcla argumentos lícitos con descalificaciones, calumnias e insultos, por lo que no puedo entrar en contraargumentaciones. Si me permite, haré unas breves aclaraciones por si pueden aportar luz a la postura de mi post:

    1. Es evidente que un óvulo unido a un espermatozoide es algo diferente de ambos por separado: es la primera célula de un nuevo ser vivo.

    2. También es evidente que no se puede pactar si el cigoto es algo vivo o no: es inobjetable que se trata de un nuevo ser. Lo que sí es objeto de discusión es si se otorgan o no los derechos de persona a ese organismo vivo. Eso lo deciden los legisladores. No lo puede decidir la ciencia.

    3. No es cierto que matar siempre haya sido ilegal. La pena de muerte, por ejemplo, era legal en España hace poco más de medio siglo y sigue siendo legal en muchos países del mundo. Aborto y pena de muerte son cosas muy distintas, pero tienen algo en común: en ambos casos se acaba con la vida de alguien que molesta (perdóneme por si suena brutal, pero deténganse a reflexionar si no es así). En ese sentido, y asumiendo las evidentes diferencias, tanto el aborto como la pena de muerte son la constatación de dos tragedias, dos terribles fracasos sociales.

    4. Es innegable que el aborto es una tragedia que supone matar a un ser vivo, y esto no debería ser discutible. Lo que sí es objeto de discusión es si debe estar penalizado y de qué modo, y eso no lo responde la ciencia, sino nuevamente los legisladores. Para verlo desde otro lado, pensemos en la pena de muerte. Es evidente que supone matar a un ser humano, pero ¿debemos tratar como asesinos al verdugo y al tribunal que dictó sentencia?

    Como ve, son temas llenos de matices, que no se pueden abordar desde la visceralidad sino desde una mirada respetuosa. De eso iba mi post. Explico mejor la postura en una entrada posterior:
    http://alambique.aprenderapensar.net/2010/02/10/el-inicio-de-la-vida-y-del-individuo/

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